Algo pasa en Argentina: decimos #NiUnaMenos

Ante otro caso más de feminicidio que ganó las tapas de los diarios -el de una chica embarazada de 14 años, asesinada por su pareja de 16, con posible encubrimiento de la familia de él– parte de la sociedad argentina decidió decir basta a la violencia machista que mata 1 mujer cada 30 horas en el país.

Por medio del movimiento “Ni Una Menos – que empezó como un colectivo de lecturas luego de la muerte violenta de otra joven este año, fue programada una marcha para el 3 de junio en Capital Federal. Enseguida, se empezaron a sumar otras ciudades del país, convocando a todas y todos para marchar por la implementación efectiva de la ley de protección integral a las mujeres contra la violencia y protestar contra los feminicidios.

En menos de dos días, decenas de personalidades del país y ciudadanas y ciudadanos hartxs del machismo que mata, golpea, viola y explota cotidianamente a las mujeres, se sumaron a la convocatoria, compartiendo banners sobre la marcha y usando el hashtag #NiUnaMenos.

En 2014, 277 mujeres fueron muertas por violencia de género en Argentina. Y los números hasta pueden ser más altos, ya que no hay un registro oficial nacional de los feminicidios. En el mismo período, la Oficina de Violencia Doméstica recibió más de 10 mil denuncias, siendo el 79% de víctimas del sexo femenino (y 12% de niños varones y 9% de hombres adultos).

En medio del horror, muchos de los medios masivos de Argentina siguen tratando del tema con un lenguaje sexista y culpabilizando a la víctima por los crímenes. El año pasado, en la televisión abierta, al comentar la muerte violenta de una joven que volvía sola a su casa a las 6 de la mañana en el fin de semana, la periodista decía: “Ay, chicas, pero no caminen solas a esa hora que no hay nadie en la calle.” Cuando otra joven fue brutalmente asesinada en un episodio macabro en los alrededores de Buenos Aires, la mayoría de la prensa televisiva y escrita insistió en enseñar fotos que ella tenía en su Facebook que eran consideradas provocadoras y repetían cómo le gustaban las fiestas.

Este año, cuando otra chica apareció muerta y semidesnuda echada en una bolsa de basura, los comentarios en varios diarios atacaban la víctima por haber ido de shorts cortos a una entrevista de empleo con el hombre que resultó ser su asesino. Hace pocas semanas, una mujer denunció al taxista que la violo. Entonces, uno de los diarios más importantes del país, La Nación, aprovechó para darles “tips” a las mujeres sobre cómo evitar ser violadas, que incluían tener que compartir el auto con otras personas y no estar solas de noche; como si las únicas opciones que quedan a las mujeres fueran: ser infantilizadas (necesitando estar acompañadas todo el tiempo) o arriesgarse a ser violadas, secuestradas y asesinadas.

Y la semana pasada, cuando un hombre mató a una mujer que acosaba, a la luz del día, en una confitería llena de gente, ubicada en una avenida principal, un popular sitio de noticias de Buenos Aires llamado Infobae resolvió enseñar a las mujeres “Cómo detectar a los que matan por amor”, y relacionó el feminicidio a “la locura que puede desatar el (des)amor”.

Señorxs periodistas, de una vez por todas: el feminicido no es un acto de amor, ¡es un CRIMEN DE ODIO CONTRA LA MUJER! El feminicidio no es una locura desatada por el amor, es la acción de un asesino legitimada por una cultura machista en la que las mujeres son consideradas objetos, cosas o seres cuya vida es menos valorada.

Señorxs periodistas: la culpa por los feminicidios, las golpizas, las violaciones y los secuestros, no es nunca de las víctimas y sus conductas. La culpa es de los asesinos, de los golpeadores, de los violadores y de los secuestradores.

Al producir y transmitir ese tipo de información que culpabiliza a las víctimas y naturaliza la violencia de género, los medios de comunicación están cometiendo ellos mismos una modalidad de violencia contra las mujeres, la mediática: que es aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres (art. 6º, f, de la Ley nº 26.485/2009).

No se puede tolerar que los medios de comunicación sigan fomentando la cultura machista. Ellos ejercen un papel estratégico en la transmisión de información y en la formación de opinión, y por eso deben estar obligados a respetar los compromisos sociales asumidos por el Estado argentino y los derechos humanos y de protección de las mujeres garantizados por la legislación nacional y los tratados internacionales ratificados por el país.


Por medio de la movilización de #NiUnaMenos, una significativa parte de la sociedad está mostrando que no acepta más que el machismo siga matando a las niñas y mujeres en Argentina. Gritemos bien alto para que los gobiernos, la policía, los medios, y los hombres machistas nos escuchen: ¡Basta!

Ni Una Menos

Un Pastiche

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